Para empezar a invertir no necesitas mucho dinero ni saber de bolsa. Necesitas cuatro cosas, en este orden: tener las deudas caras pagadas, un colchón para imprevistos, un objetivo con plazo y un producto sencillo y barato en el que aportar cada mes de forma automática. Esta guía te explica cada paso con números reales y pensando en quien vive en España.
Si tienes una tarjeta revolving o un préstamo al consumo con un interés del 15 % o el 20 %, pagarlo es la mejor inversión que puedes hacer: es una rentabilidad segura que ninguna inversión te garantiza. Invertir mientras pagas esos intereses es como llenar un cubo con un agujero.
La hipoteca es otro caso: suele tener un interés mucho más bajo y no hace falta liquidarla antes de invertir. Si dudas, compara las dos opciones con la calculadora de amortizar hipoteca o invertir.
Antes de invertir, guarda entre 3 y 6 meses de tus gastos en una cuenta remunerada o un depósito, donde puedas sacarlo en cualquier momento. Si gastas 1.500 € al mes, serían entre 4.500 € y 9.000 €.
Este colchón es lo que te permite no vender tus inversiones cuando se rompe el coche o te quedas sin trabajo, justo en el momento en que la bolsa puede estar cayendo. Sin él, tarde o temprano venderás en el peor momento. Si tienes ingresos variables o una sola fuente de ingresos en casa, acércate más a los 6 meses.
El plazo decide en qué puedes invertir. La regla práctica:
| Cuándo necesitarás el dinero | Dónde tiene sentido |
|---|---|
| En menos de 2 años | Cuenta remunerada, depósito o Letras del Tesoro |
| Entre 2 y 5 años | Fondos de renta fija a corto plazo o monetarios, quizá algo de bolsa |
| En más de 5 años | Fondos indexados de bolsa global, poco a poco |
| En más de 15 años (jubilación) | Mayoritariamente bolsa global diversificada |
¿Por qué tanto plazo para la bolsa? Porque en el S&P 500, uno de cada cinco años termina en negativo, pero entre 1970 y 2025 no hubo ningún periodo de 15 años seguidos con pérdidas. Lo explicamos con datos en rentabilidad histórica del S&P 500 año por año.
Para la mayoría de la gente que empieza, la opción más recomendable es un fondo indexado que replique la bolsa mundial (por ejemplo, el índice MSCI World o MSCI ACWI). Tiene tres ventajas:
¿Fondo indexado o ETF? Para aportar poco a poco desde España, el fondo suele ser más cómodo. Lo comparamos en ETF vs fondo indexado. Las acciones de empresas concretas, las criptomonedas o los productos apalancados no son buen punto de partida: concentran el riesgo y es fácil perder mucho.
Puedes contratar fondos indexados en un banco, un bróker o una gestora. Antes de abrir la cuenta, comprueba dos cosas:
Al darte de alta te harán un test de conveniencia o idoneidad, con preguntas sobre tu experiencia y tu situación. Es obligatorio por ley y sirve para protegerte: respóndelo con sinceridad. Tus fondos de inversión no forman parte del patrimonio de la entidad, así que si esta quiebra siguen siendo tuyos.
No hace falta esperar a tener mucho dinero. Lo que más pesa a largo plazo es la constancia. Esto es lo que podrías tener aportando cada mes con una rentabilidad media del 7 % anual:
| Aportación mensual | En 10 años | En 20 años | En 30 años |
|---|---|---|---|
| 100 € | 17.105 € | 50.754 € | 116.945 € |
| 200 € | 34.210 € | 101.508 € | 233.891 € |
| 300 € | 51.315 € | 152.262 € | 350.836 € |
Con 100 € al mes durante 30 años aportas 36.000 € y podrías llegar a unos 117.000 €: el interés compuesto hace el resto. Fíjate también en el coste de esperar: empezar 10 años más tarde, con 20 años en vez de 30, deja el resultado en menos de la mitad. Haz tus números con la calculadora de interés compuesto o la calculadora de ahorro mensual.
Programa la aportación para el día después de cobrar, como si fuera un recibo más. Así no depende de tu fuerza de voluntad ni de lo que diga el telediario. Si tienes poco, empieza igual: tienes ideas en cómo invertir 100 € al mes y dónde invertir 500 euros.
Este es el paso que más dinero cuesta a los principiantes. Habrá años en los que tu inversión baje un 20 % o un 30 %. Si vendes entonces, conviertes una caída temporal en una pérdida real y te pierdes la recuperación. En 2008 el S&P 500 cayó un 37 %. Aun así, quien invirtió a principios de 2008, en el peor momento posible, y no vendió, a finales de 2017 tenía 2,26 veces su dinero.
Un truco útil: decide ahora, por escrito, qué harás si tu inversión cae un 30 %. Si la respuesta es "seguir aportando", ya tienes la mitad del trabajo hecho.
Mientras no vendas, no pagas nada. Cuando vendas, la ganancia (no todo lo invertido) tributa en la base del ahorro del IRPF, entre el 19 % y el 30 % según el importe. En los fondos de inversión, además, puedes traspasar de uno a otro sin tributar. Puedes ver cómo afectan los impuestos y la inflación a tu resultado en la calculadora de interés compuesto con impuestos e inflación.
Muy poco. Muchos fondos indexados admiten aportaciones pequeñas, de 50 o 100 € al mes. Lo importante no es la cantidad inicial, sino haber creado antes el fondo de emergencia y ser constante.
Ninguna inversión con rentabilidad atractiva es totalmente segura. Para dinero que necesitarás pronto, una cuenta remunerada o un depósito en una entidad adherida al Fondo de Garantía de Depósitos, que cubre hasta 100.000 € por titular y entidad. Para el largo plazo, un fondo indexado global reduce el riesgo gracias a la diversificación, pero su valor sube y baja.
Nadie sabe qué hará la bolsa el año que viene. Por eso, en lugar de intentar acertar el momento, es más eficaz aportar una cantidad fija cada mes: compras más participaciones cuando está barata y menos cuando está cara. Lo explicamos en invertir poco a poco o todo de golpe.
Con un fondo indexado global, que reparte el dinero entre miles de empresas, perderlo todo exigiría que quebraran a la vez casi todas las grandes empresas del mundo. Lo que sí puede ocurrir son caídas temporales fuertes. Con acciones individuales o criptomonedas, en cambio, sí puedes perder gran parte o todo lo invertido.
Calcula cuánto tardarías en llegar a 100.000 €, 500.000 € o un millón según lo que inviertas cada mes.
Usar la calculadora →Este contenido es educativo e informativo. No constituye asesoramiento financiero, fiscal ni de inversión. Las rentabilidades utilizadas son supuestos y no garantizan resultados futuros. Consulta cómo hacemos los cálculos.